LECTURAS DE FEBRERO (2026)
La sorprendente imagen de cubierta de El único animal, último libro de Chelo Sierra, recoge a la perfección la esencia de los relatos que lo componen. En ella encontramos seis disfraces de animal. Todos ellos tienen un aire infantil y resultan encantadores. Incluso el tiburón, que entreabre la boca para mostrarnos sus blandos dientes de trapo, parece inofensivo. Un primer vistazo nos produce el impulso de sonreír, pero pronto una serie de detalles inquietantes hacen que la sonrisa se nos congele. Los disfraces están colgados de unos ganchos que nos remiten al transporte del ganado cuando este ha pasado a convertirse en simple carne. El fondo, blanco y cuadriculado, evoca la fría asepsia de un matadero. Así prevenida, ingresé en el universo narrativo de Chelo Sierra, a la que ya conocía en su faceta de autora de relatos a través de su precioso libro La mirada del orangután. Al contrario de lo que manifiesta la escritora en el curiosísimo epílogo de El único animal , soy de los lectores ...



