CICATRICES
En la pantalla de mi portátil se materializa un rostro esculpido en mármol. Es el de un personaje que lleva casi cuatrocientos años muerto y que, sin embargo, parece estar a punto de hablar. La ponente de la conferencia a la que asisto desde casa lo acaba de explicar: es uno de los conocidos como «bustos parlantes» de Bernini, en los que el artista supo captar la maravilla de lo fugaz, el gesto espontáneo de quien entreabre los labios para lanzar un mensaje que parece ir a sonar de un momento a otro. Quien en este caso ha sido detenido en el acto mismo de pronunciar una palabra es el cardenal Scipione Borghese. Es un tipo de físico contundente y mirada aguda dirigida hacia lo alto, por encima de los pobres mortales que lo contemplan desde la posteridad. Parece estar oteando el horizonte, previendo hechos trascendentes que solo él es capaz de ver y a los cuales debe hacer frente. Bernini consiguió una vez más en este retrato el prodigio de convertir el mármol en carne, en pelo, en piel,...



